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MUNDO VIRTUAL – MUNDO ESPIRITUAL – MUNDO SALVAJE

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Para Alvarez Frugoni la vida sin pintar configura un presupuesto absolutamente impensable, sin cabida en su universo. La vida pintando es un gozoso infierno cotidiano difícil de abjurar.

Para Alvarez Frugoni solamente es concebible vivir en función de la pintura y de muy poquitas cosas mas, entrañables, emotivas, vida en fin que corre por otros (los mismos) caminos que los del arte.

Quien se acerque a esta muestra sentirá  el contacto con un cosmos vital profundo ya sumido en todas sus provocaciones. El macro y el micro universo que rodean al artista pulsan en ella, con la potencia de la línea, del dibujo bravío y decidido, poderoso de trazo, pulsan en la seducción del color con timbres de delicadeza y exquisitez o en la imaginería antropozoomórfica que puebla el retablo de bestias, su personal bestiario, esos bichos, esos hermanos que lo han acompañado en tantas aventuras salvajes.

Alvarez Frugoni mantiene en estas obras parte de la bravura que tuvo que usar para vivir. Quizá lo mas importante desde el punto estrictamente teórico-critico sea constatar que en estas obras el pintor esboza la creación de un mundo virtual que transcurre detrás y fuera del “cuadro”, por los laterales, o arriba o abajo, vemos fragmentos d formas que sabemos son partes que se asoman desde el secreto anverso donde transcurre lo mas importante de la vida de las obras.

Ese misterioso espacio virtual que no aparece pero que se deja presumir es la masa sumergida del “iceberg” que contiene el mundo personal del artista y cuyo pertinaz deseo de entrar a este mundo lo vemos por los “disjecta-membra” cuya preganancia insufla a sus trabajadas, taraceadas, texturadas, torturadas superficies, vías donde se puede apenas acceder.

Espías o “voyeurs” de un mundo secreto/público, los espectadores asoman a otro cosmos más vasto, sombrío, exultante, paradisíaco demoníaco, anegado por la latencia de la genitalidad, por su pujanza en una gama cromática dulce y ácida, calida y fría, acogedora, reticente, amistosa, distanciadota.

Pocas veces el artista es tan fiel  reflejo en su obra de su hurañia tierna como el más frágil fruto del comercio entre los hombres.

Roberto de Espada
Crítico de Arte

Director del Museo Zorrilla
Montevideo- Uruguay

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